¿Qué es la neuroplasticidad y cómo ayuda la neuromodulación?
En los últimos años, desde Fundación FIVAN hemos explicado a muchos pacientes y familiares en qué consiste la neuroplasticidad y qué pueden aportar las técnicas de neuromodulación no invasiva, como la estimulación eléctrica o la magnética transcraneal, en la mejora de alteraciones cognitivas, físicas o conductuales.
Advertencias sobre el uso de la estimulación transcraneal
En 2016, la Sociedad Americana de Neurología publicó una editorial alertando sobre riesgos conocidos y posibles efectos no evidentes asociados a la estimulación eléctrica transcraneal (tDCS). Aunque puede mejorar la función cerebral, pequeñas variaciones en parámetros como la corriente, el tiempo o la colocación de los electrodos pueden producir efectos inesperados.
Hoy en día existen numerosos dispositivos comerciales que prometen mejorar el rendimiento cognitivo o deportivo mediante estimulación cerebral. Algunos incluso pueden fabricarse en casa siguiendo tutoriales en internet. Sin embargo, estos productos pueden tener efectos más profundos de lo que parece, y no siempre cuentan con los requisitos de seguridad necesarios.
Los dispositivos utilizados deben tener marcado CE (en la UE) y estar autorizados como productos sanitarios de Clase IIa. Sólo deben usarse en centros sanitarios acreditados y con supervisión médica, ya que se trata de una intervención que modifica la actividad cerebral.
El cerebro actúa como un sistema interconectado. Estimular una zona puede tener efectos en otras. Por eso, mejorar ciertas funciones cognitivas puede afectar negativamente a otras, y el resultado depende del equilibrio entre redes cerebrales.
Los efectos de la tDCS varían mucho entre personas. Factores como edad, sexo, medicamentos, trastornos neurológicos, estructura cerebral o experiencias previas con estimulación pueden alterar —o incluso revertir— el efecto deseado. En niños, se requiere especial precaución.
Recomendaciones clave antes de iniciar un tratamiento
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Realizar un EEG previo, con valoración por un médico neurofisiólogo, bajo indicación de un neurólogo o neuropediatra.
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Usar dispositivos médicos aprobados, con marcado CE, en centros sanitarios.
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La aplicación debe ser realizada por personal cualificado, con parámetros bien ajustados y colocación correcta de electrodos.
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Siempre que sea posible, combinar la tDCS con sesiones de rehabilitación activa durante la estimulación.
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La tDCS debe ser manejada por un profesional que adapte el tratamiento según la evolución del paciente.
Conclusión
Esperamos que toda esta información os sea de utilidad. Si tienes dudas sobre la tDCS o estás valorando su uso, consulta siempre con un equipo médico especializado.


