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Estimulación Magnética Transcraneal (TMS)

La estimulación magnética transcraneal (TMS, por sus siglas en inglés) es una técnica de estimulación no invasiva del cerebro que utiliza campos magnéticos para generar corrientes eléctricas en el cerebro. La TMS se utiliza para evaluar y modular la actividad cerebral, y se ha utilizado para tratar una variedad de trastornos neurológicos.

La TMS utiliza una bobina de inducción electromagnética que se coloca sobre el cuero cabelludo del paciente. Cuando se aplica un pulso de corriente a la bobina, se genera un campo magnético que penetra en el cerebro y genera una corriente eléctrica en las neuronas cercanas. La dirección y la intensidad de la corriente eléctrica dependen de la orientación y la frecuencia del campo magnético, y se pueden ajustar para modular la actividad cerebral de manera selectiva.

La TMS se utiliza en diferentes modalidades, incluyendo la TMS de una sola pulsación (sTMS), la TMS repetitiva (rTMS) y la TMS theta burst (TBS). La sTMS se utiliza principalmente para mapear la actividad cerebral y para evaluar la excitabilidad cortical. La rTMS y la TBS se utilizan para modular la actividad cerebral.

En términos de seguridad, la TMS es generalmente segura y bien tolerada. Los efectos secundarios más comunes son dolor de cabeza y molestias en el lugar de estimulación. Sin embargo, en raras ocasiones pueden ocurrir convulsiones, por lo que la TMS debe ser realizada por profesionales capacitados y en un entorno adecuado.

 

En resumen, la TMS es una técnica de estimulación no invasiva del cerebro que se utiliza para evaluar y modular la actividad cerebral en diferentes trastornos neurológicos. 

Enfermedades donde se ha aplicado TMS:

  • Depresión mayor

  • Trastorno bipolar

  • Trastornos de ansiedad (por ejemplo, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático, trastorno de ansiedad generalizada)

  • Esquizofrenia

  • Enfermedad de Parkinson

  • Dolor neuropático

  • Síndrome de Tourette

  • Trastornos del espectro autista (TEA)

  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

  • Accidente cerebrovascular

  • Lesión cerebral traumática

  • Trastornos alimentarios (por ejemplo, anorexia nerviosa, bulimia nerviosa)

  • Adicciones (por ejemplo, adicción al tabaco, adicción al alcohol)

Cabe destacar que esta lista no es exhaustiva y que la TMS y la tDCS se están investigando y desarrollando para tratar un rango aún más amplio de trastornos neurológicos.

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