“Por increíble que parezca, no hay centros como FIVAN en Barcelona para afectados por ictus”

Fivan Octubre 29, 2015 No hay comentarios
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Hoy se celebra el Día Mundial del Ictus Cerebral, una fecha que sirve para recordar la alta prevalencia de esta enfermedad cerebrovascular, las consecuencias que provoca y cómo prevenirlo. El ictus es una alteración brusca de la circulación de la sangre que irriga el cerebro, y puede estar causada por la obstrucción de una arteria (en la mayoría de los casos) o por la rotura de un vaso sanguíneo.

Según datos de la Federación Española de Ictus, cada año, 130.000 personas sufren un ictus en nuestro país. Un 30% de los afectados no sobrevive, mientras que un 40% queda con una discapacidad grave. De hecho, esta enfermedad es la primera causa de discapacidad en personas adultas.

Una llamada desde la farmacia

La vida de Reyes Tejeda y de su hija, Maite Ramajo, cambió hace dos años y medio, el día en que la primera hacía unas compras en Barcelona, ciudad donde ambas residían. “Me llamaron desde la farmacia porque mi madre comenzó a presentar síntomas de haber sufrido un ictus. Yo estaba ocupada y no pude atenderla, pero por suerte avisaron a una ambulancia que la trasladó al hospital”, recuerda Maite. “Tras cuatro días en urgencias sin recibir explicaciones claras, la subieron a planta con un diagnóstico de ictus. Ella no podía hablar y había perdido la movilidad. Un mes después, cuando estuvo estabilizada, le dieron el alta y me advirtieron de que nunca volvería a hablar, a escribir y a caminar. Pero yo no me di por vencida”.

Reyes Tejeda ha recibido tratamiento por su ictus en FIVAN.

Reyes Tejeda, afectada por un ictus hace dos años y medio, y su hija, Maite Ramajo, en la sala de espera de FIVAN.

El inicio del proceso

Los especialistas de FIVAN informaron a Maite de que una recuperación al cien por cien es imposible, pero que se podían esperar avances importantes y que éstos dependen en buena medida de la persona y de la terapia aplicada a cada caso: “Empezamos a venir de lunes a viernes en sesiones de una hora: dos de neuropsicología, dos de logopedia y una de fisioterapia. Yo ya venía con la idea de hacerlo todo porque sabía que las funciones están conectadas: el habla, el movimiento, la motricidad y el pensamiento ejecutivo”.

Como en todos los casos, los resultados no se notaron ni la primera semana ni la segunda, pero con el paso de los meses, Reyes empezó a recuperar funciones. Después, rememora Maite, llegó el contratiempo: “Tuvimos mala suerte y mi madre sufrió una recaída, que además no estuvo bien diagnosticada por el hospital: dijeron que había sido un periodo de ausencia con un componente epiléptico. Pero yo estaba segura de que era un nuevo ictus, al igual que la neuróloga de FIVAN, y pedí que le hiciesen un TAC, algo a lo que no accedieron. De cualquier manera, tuvimos que volver a empezar casi de cero”.

Llegan los resultados

Aunque supuso un gran desgaste emocional, Maite y Reyes siguieron acudiendo a FIVAN. “Ella se ha esforzado mucho y ha superado la recaída. Por lo general, los afectados por ictus son unos campeones”, asegura Maite, quien cifra el porcentaje de recuperación de su madre en un 60%. Reyes ya se expresa en presente, pasado y futuro. No va en silla de ruedas ni utiliza muletas y es capaz de caminar sola por la calle, aunque se coge del brazo de su hija por precaución. Para Maite son grandísimos logros: “En la primera sesión aprendió a decir pera, manzana y cosas así. Después de dos años y medio ya habla, aunque un poco en plan indio, pero se le entiende perfectamente. Por suerte, nunca perdió la memoria y hemos podido apoyarnos en esa parte para trabajar otras cosas. ¡A veces me recuerda cosas a mí y todo! Aunque hay actividades que aún le cuestan mucho, como organizarse y planificarse o ciertas funciones ejecutivas, como vestirse”.

¿Se han cumplido las expectativas de Maite?: “Por mi salud mental, no me planteaba lo que íbamos a poder conseguir. Me negué a hacer planes de futuro y creo que es mejor así. No te puedes hacer una expectativa de algo que no sabes cómo va a suceder. Hay que luchar día a día, semana a semana y ver la evolución. A día de hoy echo la vista atrás y puedo decir: ¿has visto lo que hemos conseguido?”.

El apoyo de la familia es fundamental en la recuperación por un ictus.

Con la ayuda de FIVAN, Maite Ramajo ha conseguido que su madre recupere buena parte de las funciones afectadas por el ictus.

Regreso a Barcelona

Tras dos años y medio en Valencia, Maite y su marido Alfredo, “que desde el principio nos ha brindado un gran apoyo en todo esto”, regresan a Barcelona, de nuevo por motivos profesionales. Le preguntamos a Maite si va a seguir con el tratamiento. “Por supuesto que sí, ya he estado mirando otras clínicas para continuar con la rehabilitación. Pero por increíble que parezca, no existe ningún centro como FIVAN en Barcelona para afectados por ictus. Aunque hay muchos, ninguno ofrece la atención integral que hemos recibido aquí, y en la mayoría no dan prioridad a pacientes de 70 años, los que tiene mi madre”. Maite hace gala de la determinación que le mueve desde que un ictus cambió su vida familiar: “Si no encuentro apoyo lo haré yo en casa, aunque como es lógico, mi madre, que es un amor para todo, no me hace el mismo caso que a los especialistas de FIVAN. También voy a obligarla a que se mueva, a que no esté siempre en casa, como hacía hasta que estuvo en plenitud de facultades, cuando cuidaba a mi abuela y llevaba una vida sedentaria, uno de los factores de riesgo para sufrir un ictus”.

Factores de riesgo

Como avanza Maite, existen unos factores de riesgo que favorecen la aparición del ictus: hipertensión arterial, altos niveles de colesterol, fibrilación auricular, diabetes, consumo de alcohol, tabaco, drogas y determinados fármacos, obesidad y sedentarismo. La reducción y vigilancia de estos factores, que se resume en mantener unos hábitos de vida saludables, minimiza el riesgo de padecer un ictus.

Una detección inmediata y el rápido traslado a un servicio de urgencias médicas, como le ocurrió a Reyes, pueden minimizar los efectos de un ictus. Para ello es importante saber cómo identificarlo. Puede producirse una pérdida brusca de la movilidad o sensibilidad en media parte del cuerpo, de la capacidad para hablar con normalidad, dolores de cabeza muy intensos, sensación de vértigo, inestabilidad y pérdida de la visión de manera total o parcial en uno o los dos ojos.

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