Carlos Botella-Asunción se incorpora a FIVAN: “El hallazgo más importante en los últimos veinte años ha sido descubrir la existencia de células madre dentro del cerebro”

Fivan Septiembre 21, 2015 No hay comentarios
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El doctor Carlos Botella-Asunción (Valencia, 1956) fue jefe de sección y del Servicio de Neurocirugía del Hospital General de Alicante entre 1995 y 2010. Desde ese año dirige el Servicio de Neurocirug>ía del Hospital Universitari y Politècnic La Fe y desde hace tres está también al frente del Área Clínica de Neurociencias. Desde su llegada a FIVAN, el pasado 16 de septiembre, nuestra clínica ofrece bajo un mismo techo las cinco especialidades de la neurociencia. De carácter afable y cercano, Botella-Asunción repasa con nosotros los avances en el campo de la neurocirugía y el futuro de la atención a pacientes con daño cerebral. “Es un sueño poder colaborar con un centro como FIVAN”, confiesa.

¿Por qué ha escogido FIVAN como centro donde atender pacientes?

Hacía tiempo que buscaba una práctica privada que me permitiera poder contar con recursos de especialidades afines a la mía, de forma que al paciente se le ofrece una atención integral de cualquier problema del sistema nervioso y sus cubiertas, la columna vertebral y el cráneo. En el mismo espacio físico el paciente puede ser atendido por distintos especialistas sin tenerse que desplazar de un centro a otro. En Valencia no hay un centro igual a FIVAN, que reúne las cinco especialidades de neurociencias: neurología, neuropsicología, neurorehabilitación, logopedia y ahora, con mi llegada, neurocirugía.

-¿Qué valoración hace de la filosofía de FIVAN?

Es un sueño poder colaborar con FIVAN, un lugar en el centro de Valencia que dispone de este gran espacio, con parking propio, instalaciones de todo tipo, desde la cámara hiperbárica al Lokomat, y simultáneamente, un equipo de ingenieros desarrollando, ampliando y mejorando el software para perfeccionar la atención a los pacientes. FIVAN reúne la investigación, la docencia y la atención médica.

 La neurocirugía es una especialidad de apasionados por la tecnología, pasamos gran parte del día entre ordenadores y aparatos.

Se integra usted en un grupo multidisciplinar.

Es un equipo joven, muy motivado, con muchas ganas de trabajar con los pacientes, que es de lo que se trata, de ayudar a recuperar la salud que se ha perdido.

¿Cuál es el nivel del Servicio de Neurocirugía de la Fe que usted dirige en comparación con otros nacionales y del extranjero?

Hay una diferencia que lo caracteriza como servicio de referencia que es: somos el más numeroso de la Comunidad Valenciana en cuanto a profesionales pero también el que mayor volumen de pacientes recibe al año. Como digo, el Ministerio de Sanidad nos da la categoría de servicio de referencia nacional para ciertas patologías del sistema nervioso como parkinson, epilepsia, neurocirugía pediátrica compleja y patología vascular raquimedular. Esta calificación nos confiere un carácter de excelencia en el tratamiento que ofrecemos. Nuestro staff está compuesto por trece doctores y cinco residentes, e incluye dos neurorradiólogos dedicados solo a terapia endovascular. Otro de nuestros neurocirujanos se dedica en exclusiva a la radiocirugía, cubrimos todas las especialidades. Al año atendemos alrededor de 4.500 pacientes en nuestro servicio y practicamos más de 1.300 intervenciones quirúrgicas.

¿Por qué escogió esa especialidad tan compleja?

(Sonríe). Precisamente por la complejidad y lo interesante que resulta el estudio del sistema nervioso. Ser neurocirujano o neurólogo o investigador en neurociencias tiene en común la curiosidad del estudio del sistema nervioso sano y enfermo.

Carlos Botella-Asucnión-Javier Chirivella

Los doctores Botella-Asunción y Chirivella a la entrada de la clínica FIVAN.

Hablemos del cerebro, el órgano más complejo del cuerpo humano. De cero a cien, ¿cuál es el grado de conocimiento de la ciencia del siglo XXI de este órgano?

Ahora mismo está en marcha un proyecto multimillonario que se llama Brain, que están desarrollando en Estados Unidos, financiado por el gobierno de Obama, dedicado a desentrañar las conexiones que existen dentro del cerebro y visualizar, desde el punto de vista del funcionamiento, la morfología y de las conexiones para ver cómo desarrolla la plasticidad que le permite adaptarse a las nuevas experiencias y circunstancias en cada momento. Es aventurado hablar de porcentajes en un campo en el que aún tenemos muchas lagunas.

¿Cuándo podrán conocerse resultados sobre este ambicioso estudio?

Nos queda un largo camino por recorrer, posiblemente en la próxima década podamos llegar a conocer y comprender todas esas conexiones que ahora empezamos a vislumbrar gracias a técnicas de neuroimagen como la resonancia magnética funcional o el PET (Positron Emission Tomography). Cada día hay nuevos aportes. El hallazgo más importante en los últimos 20 años ha sido descubrir la existencia de células madre dentro del cerebro, que son capaces de transformarse en neuronas y migrar dentro de este órgano. Ese hecho, unido al concepto de neuroplasticidad, ha cambiado completamente nuestra comprensión del funcionamiento del cerebro. No es un órgano estático invariable con un número fijo de neuronas, sino que es capaz de formar otras nuevas y de adaptarse después de una lesión para suplir las funciones dañadas, por eso todos los estudios se dirigen a la neurorregeneración.

 Llegará un momento en que los robots serán capaces de operar, cada vez tienen más presencia en los quirófanos: no se cansan y son muy seguros.

Ha dicho que las células madre del cerebro se convierten en neuronas y migran. ¿Cómo lo hacen?

Sabemos dónde están y las hemos visto moverse de manera similar a como lo hace un gusano, siguiendo los haces de células nerviosas. Este proceso ya lo sospechó Santiago Ramón y Cajal, pero lo hemos podido certificar ahora gracias a la resonancia magnética funcional y cada día estamos más cerca de llegar a nuestro objetivo más ambicioso: restauración del funcionamiento de partes dañadas con la esperanza que eso significa para tetrapléjicos, hemipléjicos o parapléjicos, que son víctimas de lesiones irreversibles y que significan un punto y final. En un futuro no lejano podrán ser susceptibles de curación. Si yo pudiera encontrar la forma de multiplicar por cien mil la velocidad a la que se reproducen las nuevas células podría hacerlas llegar al hipocampo para que un enfermo de Alzheimer recupere la capacidad de recordar.

 

¿Se ha avanzado mucho en neurocirugía en los últimos años? ¿Qué avances destacaría?

Los principales son la neuroimagen, la exactitud en el diagnóstico, poder ver el funcionamiento del cerebro en tiempo real de forma no invasiva y las nuevas técnicas neuroquirúrgicas, tanto microscópicas como endoscópicas, que permiten abordar patologías intratables hasta hace poco, y de forma mínimamente invasiva. La neurocirugía es una especialidad de apasionados de la tecnología, pasamos gran parte del día entre ordenadores y aparatos.

En Valencia no hay un centro igual a FIVAN, que reúne las cinco especialidades de neurociencias: neurología, neuropsicología, neurorehabilitación, logopedia y ahora, con mi llegada, neurocirugía.

¿Qué tipo de intervención es la más frecuente en neurocirugía?

Curiosamente, la más frecuente es la hernia discal lumbar, se trata de la microdistectomía. Obviamente hacemos otras cosas, de raquis y de cerebro, como tumores, pero a medida que envejecemos los problemas degenerativos de columna, como la estenosis de canal o patología degenerativa discal se convierten en prevalentes y los vemos con mayor frecuencia. Ahora la gente llega a los ochenta y quiere seguir teniendo calidad de vida, te piden solución porque quieren irse de viaje, mientras que antes se quedaban sentados en la mesa camilla. Gran parte de nuestra ocupación, sobre todo a nivel hospitalario, son la neurooncología y la patología vascular cerebral: hemorragias cerebrales, aneurismas, malformaciones. Aquí en FIVAN es poco probable que veamos patología cerebral vascular, lo más probable es que veamos patología de raquis, es decir, de la columna vertebral.

¿Cómo es el futuro de la neurociencia? ¿Se atrevería a pintar un panorama para el año 2050?

El futuro, que ya es el presente, es la integración de las disciplinas. Hay enfermos del sistema nervioso y cada especialista actúa en distintos momentos pero es el mismo enfermo. En un futuro, probablemente dentro de 25 años, la cirugía será cada vez menos traumática, menos invasiva y más resolutiva. Si uno hace la vista atrás y piensa cómo era la neurocirugía hace cincuenta años, ha cambiado por completo en todos los aspectos pero sobre todo en el pronóstico, hoy muchos pacientes tienen cura y los que hace cincuenta años solo tenían el camino del desahucio o la desesperación, hoy pueden aspirar a una mejoría o al menos a una paliación de sus síntomas. Llegará un momento en que los robots serán capaces de operar, cada vez tienen más presencia en los quirófanos: no se cansan y son muy seguros. Pero siempre será necesaria la presencia de un humano detrás.

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Centro de referencia en España que ofrece tratamientos de neurorrehabilitación individualizados con el uso de la tecnología más avanzada.