“La cámara hiperbárica funciona con la esclerosis múltiple”

Fivan Mayo 19, 2016 No hay comentarios
cámara hiperbárica para la esclerosis múltiple disponible en FIVAN
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La cámara hiperbárica ha cambiado la vida de Lucía (nombre ficticio). Hace cinco años fue al médico porque se le dormían algunas partes del cuerpo. Tardaron tiempo en detectar su dolencia y cuando lo hicieron, le hablaron de una enfermedad que no conocía: esclerosis múltiple. Para tratarla, un médico de la Seguridad Social le pautó una medicación que le hacía sentirse cada vez peor. Hasta que decidió dejarlo y buscar otras terapias, que le llevaron primero a Palma de Mallorca y después a FIVAN. Aquí descubrió los beneficios de la cámara hiperbárica. Ahora, Lucía domina su enfermedad crónica y sus dolores. Ya puede convivir con ella.

Lucía esconde su identidad porque vive en un pueblo pequeño y quiere evitar las habladurías de las que es protagonista desde hace tiempo. Pero aún así ha decidido contar su experiencia. «Quiero hacer esta entrevista para animar a otras personas en mi misma situación. Que sepan que una cámara hiperbárica puede ayudar a combatir los efectos de la esclerosis múltiple», arranca Lucía.

Su calvario comenzó hace cinco años, cuando se le durmieron la mitad de la cara y de la cabeza. El primer diagnóstico resultó erróneo: «Me dijeron que la parálisis había sido por coger frío: me dieron cortisona y se me pasó». Pero al año siguiente volvía a experimentar fuertes dolores de cabeza, y poco después dejó de sentir la pierna izquierda. «La insensibilidad subía por la pierna y me llegó casi hasta el pecho. Cuando fui al hospital entré por urgencias. El médico de guardia me pinchaba y yo no notaba casi nada, sólo un pequeño dolor amortiguado. Me costaba mucho caminar y me dijo que al día siguiente fuera al neurólogo».

Aquella visita es de infausto recuerdo para Lucía. Aún se pregunta cómo es posible que alguien como el médico que la atendió pueda trabajar en la Seguridad Social. «Casi no podía ni respirar, me faltaba el aire y toda la parte izquierda del cuerpo me dolía mucho. El médico me dijo primero que como no tenía cita no me iba a visitar. Me tuvo más de cuatro horas esperando y cuando al final me examinó, decidió que me iba a ingresar. El trato fue muy desagradable, él parecía creer que yo estaba fingiendo. Hasta la enfermera me decía que no se estaba portando bien conmigo y que ella sabía que no me estaba inventando el dolor».

Esclerosis múltiple

La tozuda realidad le dio la razón a Lucía. «Me hicieron una punción lumbar y me comunicaron que tenía esclerosis múltiple. Yo no sabía lo que era eso. El médico me dijo que era una enfermedad para siempre, como si fuera una diabetes». Estuvo cinco días de pruebas: resonancia con contrastes para ver qué sitios estaban dañados, hasta que por fin le dieron el alta. «Me pautaron un tratamiento que consistía en pincharme todos los días. Como era muy agresivo y no querían que me provocara malformaciones, cada día me pinchaban en un sitio. Pero me sentaba muy mal: no recuerdo cómo se llama el medicamento ni lo quiero saber. Dicen que si quieres puedes borrar recuerdos desagradables, y creo que eso es lo que me ha pasado a mí».

Cámara hiperbárica esclerosis múltiple

Lucía buscaba tratamientos para paliar los esfectos de la esclerosis múltiple y descubrió la cámara hiperbárica en FIVAN.

Para colmo, los dolorosos pinchazos resultaron inútiles: «No me funcionó. Me sentía cada vez peor, pero el médico me decía que eso era lo que había, que el tratamiento era un protocolo. Me hicieron analíticas y vieron que mi cuerpo lo rechazaba. Iba cada vez a peor y me lo dejé». Decidió buscar otras terapias: «Me estaban matando, pero el médico insistía que era su único protocolo y que no disponían de otros tratamientos. En mi opinión, si una persona responde mal a una medicación hay que cambiar, probar otras cosas».

Volver a sentir los miembros

Y decidió buscar por su cuenta. A través de Internet localizó a un doctor en Palma de Mallorca. «Este médico me hizo análisis de cabello para ver hasta qué punto estaba intoxicada. Una vez tuvo los resultados, me administró vitaminas para que mi cuerpo recuperase lo que me faltaba». El cambio fue radical. «Se me despertó todo, volví a sentir los miembros. Ya no tenía ni sensación de acolchamiento, ni de adormecimiento ni dolor, volvía a ser una persona normal». También le cambiaron la dieta: «Como sin gluten, mucha verdura, nada de azúcar ni precocinados. Todo muy sano y muy natural». Este nuevo tratamiento no sirvió para acabar con la esclerosis múltiple, una enfermedad incurable. Aunque sí para desintoxicarla después del tratamiento que tanto le perjudicó. Pero Lucía se resiente con las variaciones del clima. «Cuando hay cambios de tiempo, mi cuerpo vuelve a caer».

La cámara hiperbárica

Es lo que sucedió en el último cambio de invierno a primavera. «Empecé a notar que se me dormían las extremidades y sentí que todo volvía a empezar, me derrumbé», recuerda Lucía. Un día, cuando acompañaba a su hijo a una sesión de terapia en FIVAN, se le ocurrió echar un vistazo a unos folletos que había en la clínica. Leyó que la cámara hiperbárica combate los efectos de la esclerosis múltiple. «Le pregunté al doctor Chirivella y me explicó los fundamentos científicos, que se basan en hiperoxigenar la sangre mediante presión, y me recomendó probar. Lo hice y me dio mucha alegría: de no notarte la parte izquierda a decir ¡ya está aquí todo otra vez! Volvía a sentir todas las partes de mi cuerpo. La cámara me ha dado mucha energía, vida, y me ha devuelto las ganas de hacer cosas».

FIVAN Cámara hiperbárica esclerosis múltiple

Cuando hay cambios de estación, Lucía se resiente y acude a recibir sesiones en la cámara hiperbárica de FIVAN.

Cuando tiene un brote, Lucía se somete a sesión en la cámara hiperbárica dos veces a la semana. Y cuando está mejor sólo necesita una. «La semana pasada vine a dos sesiones, y a la segunda vez ya estaba bien. Si todo es natural, mi cuerpo lo coge enseguida, pero si es químico no me va bien. No me beneficia tomar pastillas. Hay gente a quien le duele la cabeza, se toma una aspirina y se le pasa. A mí eso no me funciona».

«Que la gente conozca este tratamiento»

Lucía quiere que la gente con su mismo problema de esclerosis múltiple conozcan la cámara hiperbárica: «Que no se queden con lo primero que dice un doctor, que busquen, que prueben. Si hubiera vuelto al hospital me hubieran vuelto a ingresar. Me hubiera tirado una semana allí y hubiera vuelto a salir intoxicada. Yo no sabía lo que era una cámara hiperbárica, y mucha gente no sabe ni que existen. Antes me daba vergüenza salir a la calle, me encerré, no quería ver a nadie. Pero gracias al apoyo de mi familia entendí que hay que vivir. Y la cámara hiperbárica me ha ayudado mucho”.

Nota: Las opiniones manifestadas en el blog de FIVAN forman parte del testimonio de sus pacientes y sólo pertenecen a los mismos.

 

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